Gasolina - Diésel

Los motores convencionales que llevan nuestros vehículos, a los que estamos acostumbrados, suelen ser gasolina o diésel. Vamos a ver las diferencias más notorias entre ellos. 

El motor térmico es una máquina que transforma el calor en trabajo mecánico aprovechando la temperatura. Se producen una serie de transformaciones que conducen a un estado inicial (tiene un ciclo cerrado). En el transcurso de estas transformaciones, el motor recibe energía térmica en forma de calor y devuelve energía mecánica en forma de movimiento.


En torno a un 65 % de los vehículos que circulan en España utilizan gasóleo como combustible, un 25 % pertenece a vehículos con motor de gasolina, y el 10 % restante corresponde a vehículos de nueva generación, como híbridos, GLP y GNC. Teniendo en cuenta estas cifras, es lógico pensar que en un accidente de tráfico lo más normal es encontrarnos con vehículos gasolina o diésel. 


La principal diferencia a tener en cuenta entre la gasolina y el gasóleo es el riesgo de inflamación. Por lo demás, en un accidente de tráfico los equipos de Bomberos actuarían de manera similar tanto en uno como en otro.

Cualquier vehículo moderno (y no tan moderno), que equipe componentes eléctricos, gas (pretensores cinturones y airbag) y cómo no, gasolina o gasóleo, puede sufrir un incendio, pero hay muchos mitos que aclarar, y gran parte de la culpa la tienen muchas películas de Hollywood, donde vemos coches explotar y saltar por los aires fácilmente. 


Gasolina (mitos)

¿Puede explotar? En la práctica es muy difícil que se den las circunstancias necesarias para que un coche sufra una explosión. Podría ocurrir, en el caso de que el vehículo comenzara a arder y tuviera un depósito sin válvulas de seguridad (no existen), con lo cuál, la llama podría tener contacto directo con la gasolina y los gases que ésta desprende. En este caso, el calor provocaría que la gasolina se evaporase con rapidez, y en poco tiempo el depósito reventaría por sobre presión.


¿Puede incendiarse? Sí. La gasolina líquida no arde,  pero se evapora con facilidad, y estos vapores sí pueden producir un incendio instantáneo si se producen al mismo tiempo estas tres circunstancias: que se produzca una fuga de gasolina, que esa gasolina se evapore y se mezcle con el aire en una proporción muy concreta (en torno a 14,7 partes de oxígeno por cada 1 de gasolina), y que a todo lo anterior se sume una chispa, por ejemplo, por el roce de alguna parte metálica del coche contra el asfalto, por un cable roto, por la radiación de un móvil, la brasa de un cigarrillo...


En el caso de vehículos diésel, sería más difícil aún que explotaran, ya que para ello sería necesario calentar el gasóleo durante varios unos segundos, además éste arde más lentamente que la gasolina, lo que dificultaría que el depósito estallara. En cambio, sí que podrían arder, pero tendría que producirse una fuga de combustible muy grande y que se calentara lo suficiente. Hay que destacar que una vez incendiado, sería difícil de sofocar.


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